Sunday, May 11, 2008

BREVE RESEÑA DE UN LAZO FAMILIAR
El Jeepney y el Yipao


Hay cosas que me recuerdan mucho la tierrita por acá en la lejura, pero anoto que la que más lo hace es la imagen de un "jeepney" en las calles de Manila. Por su inmenso parecido y su innegable lazo familiar con el andino "yipao" (¿por qué será que me gusta tanto lo andino, ah?). Para poner en contexto las cosas, explico brevemente: un yipao es un vehículo de transporte arriero de pasajeros y a su vez es una medida de volumen para contar plátanos, café, gallinas, gente, etc, en esta bella región de la patria colombiana.

Su primo lejano, el jeepney, es un vehículo automotor de 2 ejes, usado como transporte público en las Filipinas pero también como deporte extremo (montar en jeepney es una verdadera aventura, déjenme decirles sin temor a equivocarme), en esta ciudad capital de estas bellas islas que tomaron su nombre de Felipe II, rey de España vigente cuando los españoletes se vinieron por estos lares también a montar sus toldos lejos de Europa.

Los jeepneys son WILLYS acomodados a la necesidad del pueblo (si es que el pueblo necesita que lo lleven como a marrano al matadero ¿no?), tal como los populares "yipaos" que se ven cumbre arriba y cumbre abajo en cualquier filo del eje cafetero. La diferencia más notable que hay entre un jeepney pinoy y un yipao arriero es el largo, el filipino es larguísimo mientras que el andino se crece para arriba cuando le meten plátano y bultos de café que da miedo.

Este tipo de transporte público filipino puede ser abordado en cualquier lugar de la calle, aunque haya paraderos específicos para ellos; el costo muchas veces es incierto, porque según la distancia o la cara de perdido que se ponga, asi le cobran; en cuestiones de comodidad pues si se pierde un poco, es complicado acomodarse, sobretodo esas veces en las cuales hay de a 8 personas por banca; el paisaje (?) no se disfruta, pues uno va mirándole la cara al del frente y hay que estar pendiente para ayudar a pasar las monedas del recién subido que paga el pasaje. Pero bueno, la forma de ir en un jeepney al menos es sentado, a diferencia del yipao que tiene bien puestos su set de estribos para que se les trepe gente parada del filo de una lámina de hierro de maneras insospechadas y temerarias.

En los willys de Manila hay una seria tendencia artística. "El Baroque", este estilo renacentista, recargado de adornos se impone una y otra vez en cada uno de los aparatejos estos, algunos con muy buenos diseños, otros con motivos lamentables; pero aunque se hacen pintorescos, llamativos y evocadores, comparten con su lejano familiar un indiscutible aspecto: incómodos, sin ninguna duda.

1 comments:

Anonymous said...

y que me dices de lo que una dama debe ver cuano un pasajero se sube y se baja dl jeepney, ese tambien es un contraste manilesco.