Primeros momentos en la Manila subterránea, añorando un puesto en el algún vagón del metro.
Primera parada del metro, y primer enfrentamiento con la realidad manilense... A las 7 PM, no hay poder humano que consiga puestico mijo.
Con la segunda parada nuestras sospechas se confirmaban cada vez más... No íbamos a poder subirnos al bendito aparato pa que nos llevara a la casa.
Dimos con la grata presencia de Mc Gyver a nuestro lado, pero ahi si las esperanzasa se fueron, al observar que sus antiguas artes de hacer lo inexplicable, lo habían abandonado. Tercera parada y tampoco hubo puesto.
Una cosita más... A la cuarta parada, empezó a llover.
Pues nos tocó huir, salimos trastornados de la experiencia metro. No se pudo.
Y huimos de la turba, en busca de un taxi... Sin saber que estaba lejos de terminar la pesadilla del transporte público de Manila...

0 comments:
Post a Comment