Su verdadera identidad es un misterio, pero se sabe de su procedencia por algunos reportes que se han filtrado desde el aeropuerto NAIA (Ninoy Aquino International Airport) de Manila, que han dejado entrever que se trata de alguien que vino de otras latitudes, y con ascendencia austral particularmente. En tierras asiáticas, lejos de su natal pueblo del norte de norte América, un nuevo superhéroe ha irrumpido en la metrópolis filipina de Manila.
Al parecer y según estudios que se han realizado en secreto por las más avanzadas agencias de investigación internacionales, debido a un involuntario acercamiento definitivo en su infancia con un cucarrón de invierno, (Podischnus agenor Coleoptera: Dynastida, para darle exactitud a la cosa), nuestro personaje revolucionario tuvo aparentemente un cambio en su información genética y ahora se ha transformado en este portento que tiene y usa las características más llamativas de este insecto capaz de hacer cosas inverosímiles para un humano común. Como saltar, ser fuerte para levantar y soportar pesos sobrehumanos, además de cambios climáticos, que le llevan a realizar su misión de manera insospechada.
Se debe anotar que los adultos de esta especie tienen su pico de incidencia al iniciar los periodos de lluvia, especialmente el del segundo semestre; lo que ahora en esta etapa del año ha permitido corroborar con mayor influencia en muchas actividades de su paso por Asia como este protagonista desarrolla una delegación con resultados altamente llamativos, pues podemos comprobar su estado de producción.
Anunciamos el nombre de su identidad secreta, como se ha venido llamando a este personaje en las sombras: “El Cucarrón Zepol”, un paladín de la revolución espiritual, que a veces no puede controlar algunos de sus superpoderes…
Si, es que hay que comentar que Zepol, como se le llama de cariño entre sus admiradores, además de desarrollar prestezas dignas de un agitador espiritual, como están mandando los cánones de hoy en día en medio de nuestras sociedades, también hay que dejar ver a la opinión que tiene una extraña disfuncionalidad: al igual que los cucarrones tiene problemas de visión. Como estos insectos, pareciera ciego, pero es que en realidad debe guiarse por vibraciones periódicas e imperceptibles cambios de frecuencias de ondas que rebotan hacia su radar natural.
Muchas veces el superhéroe deja la incógnita si su sistema de ubicación espacial funciona correctamente pues ha sido encontrado en el piso de su casa-guarida, al haberse estrellado de manera inverosímil con una reja donde se guarda un aire acondicionado (no sólo una, ni dos… tres veces ha colisionado con los mismos barrotes que siguen en el mismo puesto); se cae en lugares donde nadie más lo haría; se azota contra puertas, tubos, asientos y demás; por no decir que la ropa se le engarza en alambres, puntas salidas, tornillos mal puestos.
A veces preocupa que hayan este tipo de movimientos que parecerían en falso, pero “El Cucarrón Zepol” (que también tiene frases propias como: “No vengás acá a hablar” ó “Esto, esto y lo otro”) nos explica con una prestada exclamación de uno de sus ídolos de infancia (el famoso Chapulín Colorado) que "todos sus movimientos están fríamente calculados", que sus caídas, azotones, estrellones, engarzadas y demás son para prevenir a sus cohabitantes del salón de la justicia contra peligros futuros.
Lo que aún no puede responder es porqué se dio tres veces con la misma reja si a la primera ya los otros habían quedado advertidos. Pero bueno, así y todo, la lucha sigue y Zepol no se rinde, nada lo detiene en su camino; no hacen mella en su actitud, el dispone sus habilidades para servir a la juventud filipina a encontrarse con un nuevo estilo de vida.




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