THE MANILA CHRONICLES
Noticias desde donde sale el sol. A ver, pues ¿qué puedo contar que valga la pena que alguien se tome el tiempo de leerlas sin perecer en el intento, víctima de un aburrimiento letal?… En realidad si creo que hay algunas instancias que vale la pena mencionar.
Uff, una cantidad de cosas, todas increíbles, todas especiales, todas buenas, todas benditas (y pues no digo más “todas…” porque aquí nos quedamos ¿si?). La vida en términos generales podemos decir que si me ha cambiado mucho (no solo el lugar donde vivo, que está un poquito distante de todo lo que había vivido, unos 15.000 kms mas
o menos y 13 horas de diferencia), gracias a Dios el propósito que tengo ahora me lleva a sentirme contento cada día por las vivencias propias y de las personas con las que puedo compartir un mismo sentir. Aunque no deja de ser extraño pensar que cuando yo me levanto la mayoría de ustedes está llegando a la casa de trabajar o de estudiar, o cuando ustedes andan durmiendo, yo ando en las horas de mayor actividad).
Ahora en este lado, esta parte de una revolución espiritual a nivel mundial ha empezado de la disposición de 9 personas: 6 colombianos (3 hombres y 3 mujeres), 2 nicaragüenses (dos mujeres) y un norteamericano.
Queremos que la gente en este lado de la Tierra viva la vida con sentido y con propósito, la misma que alguna vez cada uno de los que hemos llegado acá comenzamos a experimentar de la mano de Dios, un Dios que nos abrió los ojos a una nueva manera de conceptualizarnos, pero más importante nos enseñó que podemos relacionarnos con Él de manera dinámica.
Entonces lo que hacemos básicamente es compartir nuestro modo de vida, con la juventud de estos lares lejanos: primero hemos empezado con Manila, capital de las Filipinas, pero nuestra mente está puesta en que esta será la plataforma para enviar una nueva raza de jóvenes a todo el continente asiático, que asuman su relación con el Creador y con el Sanador de nuestras vidas, como alguna vez lo pudimos determinar nosotros como el paso más certero y definitivo que nos permitimos dar en las circunstancias menos esperadas.
Pero qué puedo adicionar entonc
es de mi experiencia por acá, en el extremo opuesto del planeta… Dejame decirte que muchas vainas son similares aunque estemos tan lejos. El caos del tráfico es parecido (acá es peor para ser sincero, anotaré además las causas probables: el transporte público son unos carromatos a los que llaman “jeepneys” que no son más que unos willys alargados, pero todos están decorados -hiperdecorados cabría decir- al estilo chiva Palmira/Tenerife –Bucanero, Rey del Valle… esas que conocen pues- que andan como si no hubiera nadie más en la vía, atravesándose sin el más mínimo reparo; está también lo que llaman “Triciclo”, una moto con un aparatejo pegado a un lado en el que montan hasta tres personas, una que otra gallina o gallo de pelea en su defecto y de vez en cuando canastos).
El calor es tremendo, ahora que estamos en verano pasamos tranquilamente por los 30 grados, y pues yo me he aguantado Cali cuando está caliente, y Palmirita tampoco se queda atrás pero pues la humedad le aumenta un toque a la sensación de sofoco; es que acá, dicen ellos, se dan estas 4 estaciones: verano, mucho verano, lluvias y muchas lluvias. Pero como a todo uno se acostumbra, no hay lío en últimas; hay muchísimas más cosas que puedo decir que hacen que todo valga la pena.
La gente filipina es muy alegre y cordial, de alguna manera parecen latinos, igual tienen esa misma ascendencia española que nosotros entonces hay muchas coincidencias en el trato con uno cuando se piden favores, se preguntan direcciones, todas esas cosas que hacen los “reciénllegados”; la gran diferencia entre ellos y nosotros en Colombia es que ellos tienen todavía como lengua oficial el Tagalo, la lengua que conservan desde que los colonizaron (refiero que usan palabras del español muy mal y con una ortografía diametralmente
opuesta puedo mencionar como ejemplo la palabra “negosyo” para que se imaginen, y se han ido quedando otras como nombres propios: es común ver hombres que se llaman Amor Arrogante, o el prócer que sale en los billetes de $50, que se llama Gloria Arroyo), es como si en Bogotá se hablara quechua todavía (aunque uno que otro rolo pareciera ¿no?.. pues digo yo).
La cantidad de lenguajes ancestrales es grande, en cada región se habla uno propio; para acomodarlo al caso de nuestra nación sería como que en cada departamento no tuvieran sólo acento sino que hablaran algo completamente distinto, se entienden por el inglés entre si y por algunas similitudes entre sus idiomas. Ponele pues cuidado: con andar 3 horas en carro (jeepney, trycicle, burro, o alguno de los pintorescos transportes del lugar), ya el lenguaje p
uede ser otro completamente cuando uno se baja.
El fin de semana pasado estuvimos en una playa, dando un paseo con todos. Estuvimos en una región llamada Batangas, la cual tiene muchas playas turísticas hermosas. Nos llevaron a Nasugbu, una de estas, de la que nos llevamos los mejores recuerdos posibles. Fue un gran día, el sitio más bien lindo. Aunque nos han dicho que hay otra zona del país, más al sur donde hay costas de ensueño, el sitio se llama Boracay y pensamos pegarnos la rodada apenas se pueda.
Vivimos en una de las 7 ciudades que hacen parte de Metro Manila, se llama Quezon City, en el barrio Talayan Village. Aquí cabe anotar que es un barrio muy conocido en Quezon City pero en Manila las diferencias socioeconómicas son abismales. Las casas en nuestro barrio son hermosas, amplias, algunas hasta fastuosas. Es un barrio cerrado por porterías, acrecentando más los contrastes, pero apenas uno atraviesa una de las puertas… ¡zuáquete! Tremendo tugurio al medio metro, lleno de ventas de comida frita, de recicladores, de niños empelota, de caños sucios, mejor dicho, el bajo mundo a pocos pasos de la comodidad… contrastes, contrastes, contrastes entre muchos más.
Definitivamente por donde se le mire la llegada y el período que se ha tenido entre la gente de Manila ha sido grandioso, hemos visitado dos universidades en las que ya estamos trabajando con algunos de los jóvenes que estudian allí. La Universidad de Filipinas es la
del estado, hagan de cuenta la Nacional en Bogotá pero en medio del clima tropical exagerado (bueno, entonces en este caso imaginen la del valle en una audición a las 3 PM). Es grande, con muchas facultades, estatuas, campos de juego, recorrido interno de transporte público… está en la movida pues, a todas luces.
Obviamente, también tiene su componente social revolucionario fuerte, parece que por estos lares anda fuerte la conformación de una guerrillita (que tan de buenas nosotros ¿no?) pero bueno, ya estamos acostumbrados con tanto “Frente Simpermiso” en las nuestras ¿si o qué? Nada de nervios. Ahí hemos puesto nuestro punto de trabajo más fuerte y hemos tenido resultados muy bacanos. La gente es muy receptiva, pero vemos con alarma la inmensa cantidad de gays y andrógi
nos, ¡he recibido mas piropos de parte de los manes que de las ladies! C´est terrible!
La historia seguirá, sin temor a equivocarme, con mayores avances en lo cultural pero sobre todo en lo espiritual. Aquí en esta tierra alejada de lo que conozco puedo ver que cada paso que doy me induce a estar cerca de lo verdadero y lo hermoso, aquello que viene de la provisión de Dios para todos mis anhelos. Es una certeza, una confirmación, una bendición.
Entonces cualquier cosita quedamos así, me despido con un cordial “Magandan gabi” (buenas noches).