Tuesday, June 24, 2008

¿DESPUÉS DE UN TYPHOON QUÉ?

Estuvo el bueno del Frank visitando sin avisar por acá hombre, que experiencia impresionante esa… Yo, que realmente me he mantenido viviendo en zonas andinas, no había vivido nunca lo que presencié el fin de semana pasado acá en la zona australasiática (ehhh, pero refinate más pa escribir ¿no? Parezco el Carlos Antonio de los blogs… (¿?)).

Pasamos 2 días viendo llover, mientras el bendito Frank, el typhoon que azotó las costas filipinas entre el sábado y el domingo, pasaba no más por aqui causando estragos en varias ciudades y pueblos aledaños, llevándose cultivos, gente y barcos. Violento desenlace de la cosa.

Pero bueno, “The Manila Chronicles” reporta que dentro de la operación AOISA Philippines sólo hubo un domingo con excelentes condiciones climáticas para dormir toda la tarde y la postal que quedó grabada en nuestras mentes de estar viviendo por instantes en la “Venecia Tropical”.


Así que nada de nervios, además el Lord ya nos dijo por acá que todo bien… Ah, además de haber dicho: Salmo 50:3 Vendrá nuestro Dios, y no callará; Fuego consumirá delante de él, Y tempestad poderosa le rodeará. 4Convocará a los cielos de arriba, Y a la tierra, para juzgar a su pueblo. 5 Juntadme mis santos, Los que hicieron conmigo pacto con sacrificio. 6 Y los cielos declararán su justicia, Porque Dios es el juez.




Wednesday, June 18, 2008

REGISTRO AUDIOVISUAL DEL PASO AL 3ER PISO

Ya están aquí las noticias generadas por el magno evento de la celebración del trigésimo onomástico del corresponsal de "The Manila Chronicles".

Imágenes capturadas en momentos especiales de esta conmemoración por todo lo alto.

Ya en este tercer piso, ¡seguimos con todo, todos!



video

Monday, June 16, 2008

30 AÑOS DE ESTE SERVIDOR.

Uy no, 30 años se cumplieron caramba. No hay nada que hacer. Ya se llegó a la edad donde las cosas se ponen buenas, y si no, vámonos a ver ¿el Señor cuándo fue que empezó? A ver, a ver, digan pues... Ah ya... Bueno, pilas pues.


No, aprovecho la ocasión para dar las gracias a Dios que me permitió llegar a esta cifra con un propósito más noble que el que yo alguna vez hubiera imaginado, de su mano. A mis papás: Jaime y Laurita, de mil amores les agradezco por todo. ¡Y bueno sus emails de este cumpleaños si que han estado emotivos!

Hermanitas, que las amo mucho tías, gracias por los mensajes, por las llamadas. Gracias Flaco ahi por la buena vibra.

Gracias a mi familia en Filipinas, estas bellezas que andan por acá cumpliendo con está misión hermosa, que se fajaron (¡Gracias totales, de verdad!).

Gracias a todos mis amigos: a los que me escribieron, a los que me llamaron, los que se les olvidó, a los que no se atrevieron a hacer nada... Mejor dicho, a todos los que participaron de una manera u otra, activa o pasivamente en ¡el mejor cumpleaños de toda mi vida!

Sobre todo porque en 30 años ¡nunca había recibido un regalo que hubiera ansiado tanto!

¡Gracias Dios!
A ver... No, mejor sin palabras.

Monday, June 02, 2008

NUEVO CO-PATROCINADOR (NO) OFICIAL DE LA TERAPIA COLECTIVA

Aunque las negociaciones con Fermina Express van de película (estamos en conversaciones muy avanzadas con la dirigencia y los empleados, que al parecer avalan la unión -todo indica que se podría oficializar el asunto-. El accionista mayoritario de la empresa es de los más interesados), tenemos en el abanico de sponsors de este magnífico (?) blog a un nuevo integrante.

Conocedores de la necesidad que se vive en la zona vallecaucana de mi país de origen, nos quisimos solidarizar con todos aquellos que extrañan este tipo de sabores y momentos; es por esto que podemos anunciarles con bombos y platillos este nuevo anunciante. Que además ha sido promotor de muchas de las experiencias vividas por el corresponsal de "The Manila Chronicles", algunas inolvidables y definitivas...

Ahi les dejo.

DE COMPINCHES Y AMIGOS

Aunque unos posts atrás ya me había referido al asunto, al porqué la Terapia Colectiva había tomado tal viraje pues ahora estamos broadcasting from Manila Philippines, pues entonces debo dejar una vez más claridad sobre el asunto: Resulta que he sufrido, o para ser exactos, estoy disfrutando de una nueva vida... Y con conocimiento de causa puedo entonces decir que es "Gracias a Dios". Entonces la cosa es más o menos así, para que los despistados ya no me estén preguntando tanto y los otros, pues qué le vamos a hacer, se den cuenta de este testimonio.

Primero los compinches. Para saber ahora con quienes cuento de amigos, debo recordar quienes fueron mis compinches. Comento en orden aleatorio quiénes fueron por mucho tiempo los personajes centrales de mi vida.
Entonces empecemos con el principal: el exceso, todo pero en exceso, trago, relaciones tormentosas, amigos de la rumba, cigarrillo, sexualidad irresponsable, egoísmo, insolencia. Sin lugar a dudas una vida dirigida por la mente o según el estado del ánimo, mejor dicho por el alma pues. Por el "yo creo" o él fatídico “a mi me parece”; por el “te recomiendo” o “te aconsejo” de esos compinches. (Aquí debo decir que , a lo George Constanza, no es que fueran ellos, era yo).

Un buen día, siguiendo los mismos patrones, yo andaba detrás de una pelada (como cosa rara); y por andar de pato a la zaga de ella y no soltarla, la acompañé a un “culto” al que asistía desde hacía 12 años. Yo fui a con ella a esa iglesia, primero por pantallero "cuidando lo mío" y segundo por novelero porque se tenía alguna curiosidad de ver cómo era el visaje ¿no?, pues nunca me había dado por ir a ninguna vaina de "esas de cristianos" cómo lo mencionaba en aquellos instantes.

Hoy en día, después de algunos meses aún recuerdo cómo estando ahí sentado, como turista en las sillas de aquel lugar como si fuera un aeropuerto, escuché el primer versículo del pastor de aquella iglesia y ¡zuáquete! Fue justo lo que yo necesité para entender, para aterrizar, abrir los ojos y ablandar el corazón. Sentí como Dios me habló de frente en ese instante y sólo a mi, sin parafernalias, sin intermediarios, sin testigos. Lo escuché y de inmediato supe que no podía dejar pasar eso desapercibido, y que lo recordaría para siempre.

“Como el perro que vuelve a su vómito, así es el necio que repite su necedad” fue suficiente… No puse cuidado al libro, al versículo ni nada, sólo sabía que eran palabras de Dios para mí, exactamente en el momento que necesitaba oírlas. Porque mi vida había transcurrido en ires y venires sobre mis mismos pasos fatuos, sobre las mismas decisiones erráticas y desafortunadas, sobre las mismas escenas inútiles de rumbas, de tragos, de personas (repito, no eran ellas, era yo), que ayudaron a ahondar las grietas de mi corazón y a endurecer sus paredes.

Desde allí hasta estos días he ido encontrando más y más razones para buscar a Dios y saber que siempre me puede hablar tan directo como el primer día. Y sé que le debo muchas cosas en mi vida, desde que fui consciente de toda su bondad, hasta que fui testigo de todo su poder para acercarse con misericordia.

Y ahora pues qué puedo decir, es lo primero que pienso en las mañanas y lo último que me pasa por la cabeza en las noches… (Y no se imaginan que era antes)… En fin sólo pienso en Él, y en que yo pueda ser agradable, obediente por medio de la fe y el conocimiento de su palabra.

Ahora sin duda no tengo compinches, mas tengo amigos: el Padre, que me perfecciona, me afirma, me fortalece y me establecerá; Jesús, el hijo, que me ha salvado y que tiene el carácter que debemos buscar; el Espíritu Santo que me llena de capacidad para seguir, me llenará de poder en el nuevo camino y la Palabra es sin duda mi mejor compañía cada mañana, tarde y noche.

Además de toda la gente buena y bacana que siempre ha estado a mi lado y saben que son mis amigos (y aunque al principio pensaron que estaba loco), y que están felices por todo lo que me pasa; los de la Cruzada, de Alfa y Omega y en fin, todos los hijos de Dios. La tranquilidad de saber con quienes cuento para seguir cada día, la seguridad de que nada podrá separarme de ese amor de Dios, es sin lugar a dudas la revelación más grande que he hallado en mi vida, más no la última ni la mejor. De eso estoy seguro. Y cualquier cosa nos vemos en las naciones.