Friday, October 17, 2008

PATOS CÉLEBRES

Uno de los animales con los que siempre me he identificado en mi vida es el pato. Pero no porque este tenga muchas cualidades impresionantes o por que me generen alguna condición especial de ternura o qué se yo; sino por esa condición humana de estar siempre del lado del que no tiene opciones de ganar… Como cuando uno ve un partido de fútbol entre Real Madrid y Athletic de Bilbao… La fuerza que uno le hace a ese Bilbao-siempre-perdedor es increíble.

Díganme sino, que cualquiera tiene esas demostraciones de luchar contra la desesperanza repetidamente, uno describe esas instancias donde uno le hace fuerza a lo que no tiene opción razonable de llevarse la victoria. Por eso, pónganle cuidado, desde muy temprano yo seguí la suerte de un pato en especial.

Cuando yo estaba pequeño me veía hasta la saciedad las caricaturas de los Looney Tunes. En ellas mi deseo constante era que el pato Lucas pudiera darle su merecido al confiado y siempre triunfante conejo Bugs… ¡Qué cosa! Nunca se pudo, pero yo siempre estaba del lado del negro Lucas. Lástima que quedara tantas veces con el pico para atrás, con cada tiro que se le salía por la culata.


Y sin notarlo me empezó a seguir la imagen de los patos... Rápidamente en el colegio Hispanoamericano, como a la mayoría de los niños (Hola Orson, hola Manique, hola Bruhita, hola Mañé, hola Cabezón...) me llegó el momento de recibir mi apodo: si, muchas personas en esas épocas colegiales solían llamarme “Pato”. No sé, nunca se sabe muchos de los apodos de donde salen, pero bueno si se sabe que comienzan a degenerarse y cualquier apelativo cercano se usa. Tengo el caso de mi primo Camilo: su nombre se transformó una vez de juegos en “Chumilo”, lo que se esparció por toda la comarca palmireña, pero que se descompuso en una cantidad de palabrejas empezadas por “Chu”: Chupo, Chupete, Chupeta, Chupetín y demás pero siempre fue el más admirado el que le clavó mi abuela Aura antes de partir a la presencia de Dios. La dama de 7 décadas le articuló un flamante ¡“Chamizo”! Bueno, a mi me pasó algo parecido: después de “Pato” me montaron “Pátula” por aquel vegetariano pato vampiro de las caricaturas de antaño, ese que andaba con su Nana de mano vendada y su fiel jorobado mayordomo (o muchacho del servicio) Igor.


En el Valle del Cauca es muy usual llamar “patos” a los que no están invitados, a los colados, a los que meten la cucharada a donde no los han llamado. Pero bueno, pues de entrometido yo si no tengo un pelo.

Ya volviendo al animal podríamos preguntarnos aquí si los paticos tienen su gracia escondida ¿no? Pues para saber si corren con la suerte de osos, conejos, ratones, que gozan de buena reputación cuando se presentan como peluchitos encima de una cama para abrazarlos... habría que hacer investigaciones a ver.

Sólo les recuerdo que hay personalidades con muy buena reputación: el “Pato” Abbondanzieri, aquel legendario arquero de Boca Juniors; Rico Mc Pato, el más solvente de todos de los plumíferos; el “Pato Purific”, que ha hecho de la higiene sanitaria un arte aromatizante; el pato de mi abuelo, que le evitó incómodas salidas nocturnas al baño; es que si, el pato es el pato.

Con decir ahora que desde mi infancia andaba yo detrás de la imagen de estos emplumados con este detalle extra: fue el primer avichucho que aprendí a dibujar (¡qué dibujar! Garabatear si mucho). Era muy fácil pues sólo debía decorar algo que ya había aprendido en pre-kinder: el número dos, número querido, número bendito. Silueteaba yo el primer número par, luego le ponía un pico, un ala voladora y una cola adornada y ¡llisto Medellín! Tenía completica la tarea de manualidades del jardín Caperucita Roja.

Pero no crean que esto no tenga ilación con la actitud del blog. No, ni más faltaba.

Aquí está el desenlace: cuando el bendito pato Lucas siempre perdía, quedaba en ridículo, se moría de la rabia y con el sempiterno pico para atrás; la actitud del conejo Bugs era la contraria…Contenta, confiada… Como cuando uno sabe lo que viene, como cuando uno está seguro de lo que tiene, como cuando uno reconoce la respuesta proveniente del cuadro siguiente y no se inmuta.

El pato Lucas, el pato que más me hizo reír de pequeño porque en sus fatalidades era comiquísimo, me dejó recuerdos buenos; pero ahora veo que el conejo Bugs... era él que la tenía clara porque estaba sustentado por algo mayor a él: a ese conejo las leyes físicas no le aplicaban, los desenlaces “lógicos” no le hacían mella, los momentos difíciles se le desvanecían mientras se comía una zanahoria. Y como ese conejito animado la tenemos que tener clara nosotros, digo yo; si, día a día nuestra vida tenemos que afrontarla con fe en el corazón. Así vamos a pasárnosla a lo Bugs, de triunfo en triunfo. Gracias a esa actitud del corazón, a esa certeza de lo que se espera, a esa convicción de lo que no se ve. ¿Y el pato?... ahí a un ladito.

Monday, October 13, 2008

Un poquitín de nostalgia... Pero también es válido ¡A ver!

Antes de los
viajes al oriente…

El presente relato contiene múltiples instancias de mi vida que ignoran, pero que en una búsqueda de que conozcan en profundidad algunos aspectos de mi existencia previa, considero pertinente relatarles estos intríngulis; por lo tanto se los comunico en estas letras.

Les cuento algo que ya saben tal vez pero les recuerdo, nací en Palmira, Valle del Cauca; ya aquí permítanme profundizar en ciertas señas del terruño del cual soy oriundo: una ciudad pequeña, donde todos conocen a todos, la novia del uno es la ex novia del otro, el arrabal amargo se vive en cada esquina los viernes en la noche, una ciudad donde aún andan victorias (o coches tirados por caballos) para recorrer el centro, en medio de una jauría de bicicletas por doquier; mejor dicho, un desorden extraño. A la vez es una tierra que da unos contrastes hasta raros; en sus frutos se encuentran desde el Líder de nuestra familia en la fé Jimmy Chamorro, hasta ciertos personajes funestos como alias “Chupeta”, entre estos dos disímiles caracteres calcúlese pues lo que puede haber en el rango medio.

En esa tierra vallecaucana crecí conociendo y aprendiendo a querer la zona rural del departamento. Mi familia paseaba mucho, y a mi me encantaba hacerlo.

Éramos también una cantidad de gente considerable cuando estos viajes a las fincas de campo se daban: padre, madre, hermanas, tíos, primos, tías políticas, tías abuelas, abuelos, padrinos, sobrinos en 2do y 3er grado, amigos de infancia, colados y demás (como en la mayoría de las familias de la región andina de Colombia)… Mejor dicho un gentío bravo, pero el resultado era el mismo: yo disfrutaba mucho del paisaje, de los animales, del ambiente;a ver les doy un repaso de mis actividades de entonces: correteaba y ordeñaba vacas, alimentaba caballos, cargaba loros, huía de gansos y bimbos peligrosos, le tiraba pedradas a los sapos, acariciaba perros, mimaba gatos, despescuezaba gallinas, recogía huevos de ponedoras, imitaba a los conejos, me quedaba viendo los patos flotar, ayudaba a vacunar terneros, comía carne de chivo en celebraciones especiales y aprendí como se mataban marranos con electricidad; casi que a punto de ser un campesino de por ahí, pero era un niñito muy feliz, realmente eso es lo que recuerdo.

Mis hermanas y yo fuimos muy unidos toda la infancia. Nos divertíamos mucho; yo hacía reír a Jimena todo el tiempo, pero el único Guinness que me gané en esa época fue el de los regaños de mis papás a causa de ella; como andaba a toda hora reída, cuando mi papá exigía silencio en la mesa o en la casa en general ella no paraba, pero la culpa era mía… Con estas niñas amadas, Ángela y Jimena, jugábamos mil cosas: recuerdo especialmente cuando simulábamos un programa de cocina donde enseñábamos a hacer desayunos, yo era, cómo me les va pareciendo, el flamante experto en “chocolistos”; y también grabábamos un programa de radio en un aparatejo que mi mamá me regaló una vez y que fundó mis profundas e inevitables habilidades de melómano (me gusta tanto escuchar música que paso de Guillermo Portabales a Pink Floyd en un segundo, sin anestesia; siempre tengo una canción en mente para cada ocasión o sensación que se acomoda al soundtrack de mi vida). El programa, se llamaba “Tele González” (a lo cual ahora no le encuentro ningún sentido, porque era para oír no más) y en él decíamos unas cosas muy locas. Yo imitaba los jugadores del América (mi mejor interpretación era la de Ricardo “El Tigre” Gareca, y desde ahí siempre fui llamado así por mi tío Aicardo –que ya no es mi tío, pero eso es de otro costal- y mi primo Freddy Molina, cosa que aún sucede a pesar de la historia) y ellas dos hacían jingles de diferentes productos como “Papel higiénico Kitacakita”... Si, nos reíamos y la pasábamos muy bien, no se puede ocultar de ninguna manera.

Claro que ellas dos eran mucho más cercanas por esas consideraciones del género, muchas veces emitieron ciertos comentarios en los cuales me tildaban de ser el preferido de mi mamá… Cosa que nunca se pudo comprobar y hasta Jaime (mi padre) mediaba con el consabido sermón de que no hay hijos preferidos.

Hasta que en este año, estando yo en estas distantes tierras asiáticas, mi madre se decidió y lo confesó todo, develando el misterio y terminando así la controversia, por medio de un correo electrónico que casi me parte en dos, el cual creo que mis queridas hermanitas desconocen por completo y que será nuestro secreto (del cual le anexo apartes para que hayan mayores argumentos): “Dicen que las madres queremos muy especialmente a nuestros hijos varones, no se si esto sea cierto, pero en mi caso parece que así fuera... Se que siempre fue motivo de celos de tus hermanas (jejeje) pero es algo inexplicable la ternura y el cariño que tu me inspiras... Así pasaron años y años, ahora te veo convertido en el gran hombre que eres al servicio del Señor.” Si, esta señora bella me ha dado todo, en todo momento de mi vida. Y pues con mis queridillas hermanas ahí si que vaina, les tocó quedarse de segundas (es broma, es broma… ya las veo frunciendo el ceño). Bueno y así siguió la cosa.

Con mi papá la cosa si fue un poco diferente, y más bien para decir las cosas como son acotaría que fue diametralmente opuesta. Un hombre con un carácter difícil, con una historia de vida muy bonita pero que al tener conexión conmigo: full corto-circuito, lo cual siempre me causó altas y bajas en los complicados días de la niñez y de la adolescencia pues el nexo siempre necesario con el caballero de figura paterna muchas veces era nulo. Múltiples intentos por acercarme y tener una relación medio normal con él generaron ciertos gustos atípicos que aún conservo: me gusta la música antillana (especialmente la salsa), me gusta el América de Cali (y después el futbol), me gusta escribir, me gusta la gente, tengo gustos refinados para muchas cosas… Y bueno, con el tiempo, eso es lo que ha sido Jaimito para mí: un gran padre en sus obligaciones (aunque medio regularcito gracias en lo afectivo), pero sé que lo ha intentado con todo lo que su sabiduría se lo ha permitido y que me ama como al que más.

Ahora tengo una relación un poco más cercana con él pero aún gira en torno a los mismos temas de siempre, por ejemplo: -¿Papá, cuándo grabó la Sonora Ponceña “Yambequé”? –Ah eso fue en el 74 cuando firmaron con Tico Records, - ¿Ve, de qué año es la canción “Son de la loma” del Trío Matamoros? –Ah esa canción es “más vieja que la panela”, como de 1.923; ó hablamos del delantero de turno que no hace goles en “la mechita” (en este momento despotricamos de Adrián Ramos) y la campaña del técnico hacia el futuro (ahora nos ocupamos de Diego Umaña).

Gracias a Dios todas estas relaciones han sido tomadas por Él y a todos los amo con todo mí ser, y oro mucho por ellos y se que poco a poco irán viendo la necesidad de conocer más al Señor y que Él les de la paz, el amor y la tranquilidad que a mi me dio y que ellos pueden necesitar en estos días.

Bueno, en aras de dejar tela de donde cortar, dejemos allí por el momento estos eventos familiares y permitamos que sean ustedes mismos quienes me digan si les parece adecuado que yo hable de estas instancias de mi existencia o más bien dejo esos cueritos bien lejos del sol. No sin antes decirles que todo lo que hoy sucede en mi vida es un sueño, pero que gracias a ciertos momentos de la vida aprende uno a atesorar lo que realmente importa, a poner por obra lo que edifica y se deja de pensamientos inútiles. Por eso me encanta ver que está escrito en primera de Corintios 14:20: que no seamos niños en el modo de pensar, sino en la malicia, pero maduros en el modo de pensar... Me acuerdo con agrado de muchas cosas, y ya en esas andamos en el oriente, madurando espiritual y personalmente con un porvenir que se ve inmenso, y entregado a este Camino que ha hecho que cada paso dado antes se pueda ver como el necesario para haber llegado acá.

Wednesday, October 01, 2008

EL CUCARRÓN ZEPOL


Su verdadera identidad es un misterio, pero se sabe de su procedencia por algunos reportes que se han filtrado desde el aeropuerto NAIA (Ninoy Aquino International Airport) de Manila, que han dejado entrever que se trata de alguien que vino de otras latitudes, y con ascendencia austral particularmente. En tierras asiáticas, lejos de su natal pueblo del norte de norte América, un nuevo superhéroe ha irrumpido en la metrópolis filipina de Manila.

Al parecer y según estudios que se han realizado en secreto por las más avanzadas agencias de investigación internacionales, debido a un involuntario acercamiento definitivo en su infancia con un cucarrón de invierno, (Podischnus agenor Coleoptera: Dynastida, para darle exactitud a la cosa), nuestro personaje revolucionario tuvo aparentemente un cambio en su información genética y ahora se ha transformado en este portento que tiene y usa las características más llamativas de este insecto capaz de hacer cosas inverosímiles para un humano común. Como saltar, ser fuerte para levantar y soportar pesos sobrehumanos, además de cambios climáticos, que le llevan a realizar su misión de manera insospechada.

Se debe anotar que los adultos de esta especie tienen su pico de incidencia al iniciar los periodos de lluvia, especialmente el del segundo semestre; lo que ahora en esta etapa del año ha permitido corroborar con mayor influencia en muchas actividades de su paso por Asia como este protagonista desarrolla una delegación con resultados altamente llamativos, pues podemos comprobar su estado de producción.

Anunciamos el nombre de su identidad secreta, como se ha venido llamando a este personaje en las sombras: “El Cucarrón Zepol”, un paladín de la revolución espiritual, que a veces no puede controlar algunos de sus superpoderes…

Si, es que hay que comentar que Zepol, como se le llama de cariño entre sus admiradores, además de desarrollar prestezas dignas de un agitador espiritual, como están mandando los cánones de hoy en día en medio de nuestras sociedades, también hay que dejar ver a la opinión que tiene una extraña disfuncionalidad: al igual que los cucarrones tiene problemas de visión. Como estos insectos, pareciera ciego, pero es que en realidad debe guiarse por vibraciones periódicas e imperceptibles cambios de frecuencias de ondas que rebotan hacia su radar natural.

Muchas veces el superhéroe deja la incógnita si su sistema de ubicación espacial funciona correctamente pues ha sido encontrado en el piso de su casa-guarida, al haberse estrellado de manera inverosímil con una reja donde se guarda un aire acondicionado (no sólo una, ni dos… tres veces ha colisionado con los mismos barrotes que siguen en el mismo puesto); se cae en lugares donde nadie más lo haría; se azota contra puertas, tubos, asientos y demás; por no decir que la ropa se le engarza en alambres, puntas salidas, tornillos mal puestos.

A veces preocupa que hayan este tipo de movimientos que parecerían en falso, pero “El Cucarrón Zepol” (que también tiene frases propias como: “No vengás acá a hablar” ó “Esto, esto y lo otro”) nos explica con una prestada exclamación de uno de sus ídolos de infancia (el famoso Chapulín Colorado) que "todos sus movimientos están fríamente calculados", que sus caídas, azotones, estrellones, engarzadas y demás son para prevenir a sus cohabitantes del salón de la justicia contra peligros futuros.

Lo que aún no puede responder es porqué se dio tres veces con la misma reja si a la primera ya los otros habían quedado advertidos. Pero bueno, así y todo, la lucha sigue y Zepol no se rinde, nada lo detiene en su camino; no hacen mella en su actitud, el dispone sus habilidades para servir a la juventud filipina a encontrarse con un nuevo estilo de vida.